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domingo, abril 08, 2012

¡¡ Peligro !!

Sí, internet es un peligro para mí, ¿ o yo soy un peligro debido al internet?
No lo sé y tampoco quiero saberlo.
Son las causalidades de la vida.
Buscaba las continuaciones de unas trilogías sobre la Magdalena.
McGowan ya tiene publicado "El Príncipe Poeta".
Cunningham aún sin novedades.
Pero Amazon.com  me obsequió dos libros más que no esperaba, y a precios irrisorios comparados a lo que, si los llegara a encontrar, me costarían aquí.
Así que, mi regalo de cumpleaños adelantado, viene en camino desde NY  :)

martes, enero 26, 2010

Buenos Aires


Me equivoqué.
Pensé que iba de vacaciones.
No fue así.
En realidad, estuve en casa.
Y ahora que estoy de regreso, quiero volver.

lunes, mayo 11, 2009

¿Y ahora?


Y repentinamente todo pareció venirse abajo.
Las certezas.
Las costumbres.
La cotidianeidad.
Las palabras.
Vi saltar de su lugar las piezas que me conforman.
Y sentí un miedo como nunca antes había sentido.
Hay momentos y situaciones que marcan la vida de las personas.
Sospecho que éste es uno de esos.

¿Alguna idea de por dónde empezar?

domingo, diciembre 21, 2008

Pistas a través de ti

Creo en las pistas, en las huellas, en aquellos indicios que nos pueden llevar de regreso para comprender porqué estamos donde estamos y qué nos ha llevado ahí.
Anoche volvieron recuerdos de otros tiempos, de otros cariños, de otros ayeres. Volvieron palabras, sensaciones, razones.
Ayer recordé quién soy, qué me ha marcado, qué no ha cambiado a pesar de los años.
A pesar del tiempo, a pesar del silencio, a pesar de la lejanía y la distancia, anoche te recuperé. Anoche, tú, quien me conoció mejor que yo misma, estuviste de nuevo junto a mí. Tus mensajes, tus palabras, el día a día a través de tus correos de años atrás. De antes de las pérdidas, de antes del dolor, antes de nuestra separación.
Y fue a través de ti que pude sentarme frente a mí misma nuevamente, fue así que comprendí que es momento del cambio, que si no es ahora no será nunca, aunque duela, o quizá, precisamente porque duele.
Te escribí pero no te lo conté, en realidad pensé que no me responderías, y hoy tu correo en mi cuenta. Tu llegada el martes. La promesa de que nos veremos, ¿será que ahora sí coincidamos?
No sé, no sé... creo que al tenerte en frente no sabría qué decirte. Pero quiero verte, quiero saberte, quiero darme cuenta si seguimos contando una con la otra o es momento de también a ti decirte adiós.
Ahora que es momento de transición, de cambio, de reflexión... quizá tu visita sea el comienzo del proceso.

sábado, marzo 22, 2008

Rompe-cabezas



Me gusta armar rompecabezas, sobre todo cuando me parece que nada en mi universo tiene sentido. Me da la sensación de que soy capaz de poner orden en el caos, aunque no siempre sea cierto.






Compré un rompecabezas para esta ocasión, pequeño, mucho más pequeño de lo usual. No puedo dedicarle demasiado tiempo esta vez. La Gioconda. Que si bien no es mi pintura favorita, los grandes enigmas que siempre la han rodeado hacen eco a mi estado de ánimo actual.



Resulta que ayer hablé con MariCarmen y sus palabras me hicieron cuestionar si realmente estoy haciendo lo que debería estar haciendo. Si mis decisiones son las correctas. Si estoy dispuesta a aceptar a largo plazo las consecuencias de mis actos.
Y vuelvo a sentirme perdida, como si la estrella del norte se hubiera escondido de mí. No estoy muy segura de quién soy, a ratos me parece que he olvidado quién solía ser. Y no encuentro el camino de regreso a casa.
Nunca me había pesado la distancia. Siempre hay una primera vez. Ayer fue esa vez. Y me asustó no saber cómo reaccionar a eso. La soledad nunca me ha había dado miedo, somos buenas amiga. Pero conocí otra de sus caras. La soledad de los que quiero. De los que están lejos físicamente, de aquellos que a veces necesitan un abrazo, un hombro donde llorar... y yo no estoy ahí, cerca, para acompañarlos.
Me quedé despierta hasta las dos de la mañana escribiendo una carta que, a fin de cuentas, no sé si voy a enviar. Tal vez, esa carta es más para mí que para su destinatario. Pero, ¿cómo encontrar el reflejo si no me pongo frente al espejo?
No sé, no sé... Time to think, supongo.

domingo, marzo 16, 2008

¿Encontrarse?

Estoy leyendo una novela bastante interesante. Se llama "La Verdadera Pasión de María Magdalena", de Elizabeth Cunningham. La Magdalena es uno de mis personajes históricos favoritos, y en esas hojas se relata una historia un tanto diferente a otras que conozco.
Me encontré en ese libro una frase que me gustó mucho: "Pero así es la vida; dejamos atrás a las personas, los lugares y las épocas. Encontramos nuevos. A veces no podemos ver las pausas o las conexiones. Pero están ahí entre una respiración y otra, en el flujo de la marea, en el ritmo de la danza". Es una de esas frases que me hubiera gustado escribir yo.
Si releo algunos de los post anteriores, encuentro relación con mis palabras. Con aquello que se va, con lo que decidimos que permanezca. Para mí, una de esas caUSalidades.
Será quizá que últimamente me siento vacía de mí misma. Por momentos (tal vez más de los que estoy dispuesta a aceptar), no sé quién soy. Me parece que aquello que me definía ha perdido su sentido. Solía saber quién era. Ahora no sé quién soy ni quién llegaré a ser. Me siento perdida. Sin embargo, tal vez sea bueno eso, porque cuando uno se pierde puede llegar a encontrarse. Y entonces, vuelve a haber coherencia.

miércoles, febrero 20, 2008

Timing

Es curioso cómo las cosas van encadenándose, a veces sin darse cuenta. Pero el "timing" suele ser sorprendente. "La naturaleza se abre camino" decía alguien en una película, yo podría asegurar que no sólo la naturaleza, sino las circunstancias, las palabras, las situaciones.

Resulta que el lunes coincidí con Driana en el messenger, y la conversación empezó a profundizar a tal punto que una llamada telefónica era indispensable. Hay momentos en que las palabras escritas no dan lo suficiente, pero sí un tono de voz, una pausa en una frase, la acentuación de aquella palabra en particular. Decidí cometer la "imprudencia" de marcarle y fue una conversación extensa, detallada, profunda, una de esas ocasiones que se hubieran disfrutado aún más con una taza de café de por medio (aunque las doce de la noche no parezca una buena hora para tomar café).

Algo que siempre me ha sorprendido es cómo todo se da en el momento justo. Después de meses de no coincidir para llamadas telefónicas, repentinamente, se acomodó el universo y pasamos casi dos horas compartiendo muchas cosas.

MariCarmen dice que no hay caSUalidades, sino caUSalidades... El caso es que las conexiones entre la gente tienen un poder tremendo. Muchas veces, cuando escribo estas líneas, las siento sólo para mí, pero en situaciones como las del lunes, cuando otro lee lo que posteo y se ve reflejado en ello... vamos, hay otras perspectivas. Aunque a veces todo se encamine al mismo paraje.

Driana tiene razón, hay momentos, conversaciones, situaciones que DEBEN SER COMPARTIDOS CON LAS AMIGAS. No hay vuelta de hoja. Cuando hablamos con los demás en cierto sentido nos estamos hablando a nosotros mismos, y al escucharnos (interna y verbalmente) vamos atando cabos, re/descubriendo(nos?), ampliando el campo de visión. Eso es enriquecedor. Lo mismo que escuchar a quien está frente a ti, que con lo que comparte te permite descubrir nuevos tesoros enterrados.

Ya lo he dicho antes, admiro la capacidad que Driana tiene para leerme entre líneas y para poner en palabras aquello que sin demasiada coherencia anda dando vueltas en mi interior. La gran mayoría de las veces no podría ser más acertada. Tal vez Driana no lo sepa, pero la comprensión de mí misma que a través de sus palabras he podido lograr, es una experiencia que no tenía desde hace mucho tiempo.

Esa noche dijimos ambas muchas cosas, muy importantes gran parte de ellas. Si hubiera de quedarme con una sola frase sería su "¿qué pasa?", con todo lo que la entonación transmitía. ¿Puede una frase ponerte a descubierto a la vez que te abriga? Seguro que sí, aquel repetido "¿Qué pasa, Pat?" tiene ese poder.

Porque después de todo, descubrí que sí pasa(ba) algo. Y todo tiene que ver con la mayor incoherencia: un momento justo en el instante inadecuado. No, pensándolo bien no fue así. Fue el momento justo en una situación inadecuada. Es increíble el poder que pueden tener las palabras, tanto las que se dicen como las que se callan. Y especialmente, la facilidad que tienen para remover recuerdos, conciencias, viejas cicatrices...

El universo conspira para que las cosa se den como y cuando deben ser. Tal vez después de todo aquel sábado, no era el momento adecuado para compartir ciertas historias, aunque exista la confianza, a pesar del deseo de ser honesta... A veces una puerta abierta, en realidad logra cerrar otras.

Driana y yo hablamos de las decisiones que hay que tomar a lo largo de la vida y de la influencia que llegan a tener esas opciones. Hablábamos, especialmente, de cómo elegimos mantener a ciertas personas a nuestro lado. Y eso, claro, me llevó a pensar en dos relaciones importantes de mi vida, ambas de años de duración. Una amiga que repentinamente "me robaron", y que cuando volvió nunca más supe quién era en realidad; el tiempo fue pasando y aunque los recuerdos son muchos, el día a día continuó distanciándonos.... de a poco a poco, casi sin darnos cuenta, tan al punto que a veces pienso que ella ni siquiera lo sabe. La otra, la amiga que me conocía mejor que yo misma, la que a pesar de la distancia estaba siempre a mi lado, la que repentinamente se encerró en un silencio abismal del que no ha salido, o al que yo no he sabido entrar, a la que me da miedo perder, a quien muchas veces siento que ya he perdido pero espero reencontrar algún día.

Como decía una de mis alumnitas, "pasa que" las cosas emocionales no me son fáciles de manejar. Y seguramente ese es el único conflicto. No lo que el otro piense, diga o haga, sino qué tanto permito yo que influya.
Y justo es aquí cuando, más claramente, entiendo lo que me dijo Eréndira. Porque claro, el martes que la ví le comenté sobre el fin de semana, brevemente, tal vez demasiado brevemente, pero sí lo suficiente para que me dijera: "Pero qué bueno, ¿no?". Y se refería a la importancia de atender esas áreas que a veces el día a día nos va haciendo dejar de lado, pero que son importantes. De dejarse llevar por el sentimiento y ser honesto con uno mismo, aceptar, comprender/nos, crecer. Re/descubrir la parte sensible, integrarla nuevamente, aprender que sentirse vulnerable no implica ser débil, y pese a todo ello, o precisamente, gracias a todo eso, las emociones, tan parte de uno mismo, son lo que nos conecta con los demás seres humanos.
Y vuelvo entonces al inicio de este post, a las caUSalidades. A cómo todo tiene su razón de ser. A descubrir que las respuestas siempre están dentro de uno mismo, pero que a veces las pistas para llegar hasta esas aseveraciones pueden venir de las personas a nuestro alrededor. A recordar que estamos en constante crecimiento y que, como la ciudad de Roma, puedo reedificarme a partir de mí misma, de las ruinas de lo que antes fue.
Como siempre, vuelvo a la importancia de la amistad, a los lazos con las amigas, al abrazo, al bálsamo de las palabras, a la protección del silencio. Y en esta ocasión, muy especialmente, a reconocer que a veces lo mejor que se puede hacer con la prudencia es mandarla a volar, saltar una que otra barrera y sencillamente ser coherente con uno mismo.

Gracias Driana, gracias Eréndira. Porque cada palabra, cada silencio, cada interrogación, cada mirada, cada coincidir, fue en el momento preciso.