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jueves, marzo 06, 2014

Feliz cumpleaños, Pilar


¡Feliz cumpleaños!
Feliz día, feliz vida, a ti: mi amiga, mi madre, mi guía, 
mi eterna maestra, mi modelo a seguir, el pilar de mi vida, mi norte.
Gracias, Pilar, por lo que fuiste, eres y serás siempre en mi vida.
Te amo con todo mi corazón.

domingo, septiembre 22, 2013

Te extraño, papá

A veces me pregunto si allá donde estés sigues siendo como eras: brillante, incisivo, determinado, peleonero, con ese tan particular sentido del humor, enamorado de la música y los libros...
Hoy hace un año que te fuiste.
Mañana sería tu cumpleaños.
Estás aquí aunque ya no estás.
Te extraño, papá.
 

lunes, abril 28, 2008

En sus marcar, listos...

Sí se pudo!!! Y con un día extra!!!
El miércoles en la noche salgo para Guadalajara.
Estoy feliz, voy a ir a ver a mi Pollo!!!
Claro, y al resto de los Rivera, pero... sí, voy a ver a mi Pollo adorado.
No serán aquellos grandes paseos ni visitas, voy a casa, a estar con mi gente, a estar en paz.
Segurito no querré volver, excepto cuando Doña Cata salga con el ineludible "¿y cuándo te casas?" Jejeje
Pero voy, al fin voy, luego de 4 años, voy.

jueves, abril 24, 2008

Nadie sabe para quién trabaja ( II )

Ahora resulta que no sólo la tele, sino que mi señora madre pretende cambiarme también el DVD...
¿Y el mío? Clarísimo, pues para Emilio!!
Está en espera porque no había en existencia el modelo que querían.
Pero indiscutiblemente, nadie sabe para quién trabaja.
Al menos yo no lo sé.

miércoles, abril 23, 2008

It could be...

Quizá en el maravilloso megapuente del 1 al 5 de mayo vaya a Guadalajara.
De momento con esos días será suficiente, jeje, ya después querré más. Siempre más.
Pienso en ir a ver a los Rivera y la sonrisa aparece en mi rostro. ¡¡Sí señor!! Extraño a mi Pollo, me hace falta verlo.
Un par de días más para confirmarlo, sólo unos días más...

jueves, abril 10, 2008

Nadie sabe para quién trabaja

Resulta que aún no es mi cumpleaños pero ya llegó mi regalo. Lo que menos me esperaba: una televisión. Y no es que la idea me emocione mucho, es sólo que tendría que ser muy ingenua para considerar mío el obsequio.
La televisión que estaba en mi cuarto era la más antigua que había en casa (quizá unos diez años o bastante cerca), pero la que mejor se veía, la que a todo mundo le gustaba, la que más pleitos ha ocasionado, la que todos se disputan por usar, la que aún conserva en buen estado el control remoto original... supongo que la idea se entiende. Y el domingo llega mi mamá (¿acaso no iba a buscar algo para Lizbeth?) con la maravillosa noticia de que tengo tele nueva y es mi regalo de cumple.
Y se me hace tan irónico, porque a fin de cuentas la persona que en casa menos ve televisión soy yo. Pero luego ha salido el peine. Emilio no tiene televisión, bueno, la suya ya no funciona bien (¿y yo qué culpa tengo?), así que me han comprado una nueva para pasarle a él la mía.
No señor, no es justo. Quiero mi tele vieja de vuelta (aunque no la use!!).
No me importa la pantalla plana (por cierto más pequeña que la que tenía) ni las entradas para los 7 millones de cables que no sé conectar. Exijo respeto por mis propiedades y mi espacio (valiendo gorro, por supuesto).
Total que, por más que patalee sé que la tele vieja no va a volver a su lugar. HAY televisión nueva en mi cuarto. Y por supuesto siempre está ocupada... Cinco días con el aparatejo en mi cuarto, cinco días con "regalo". Y ¿adivina quién ni siquiera he tenido oportunidad de prenderla? Eso sí, las voces expertas (el resto de los ocupantes de esta casa) opinan que funciona a las mil maravillas.
¡¡ Chulada de regalo !!

sábado, febrero 16, 2008

Guadalajara, Guadalajara...

Qué fácil es acostumbrarse a estar lejos, dejar morir las costumbres. Claro, soy yo la que me marcho, como siempre, a donde pertenezco. Y se quedan en su vida diaria aquellos a quienes quiero.
Hace 4 años que no voy a Guadalajara a ver a mi familia, y el doble de tiempo que no paso las fiestas Navideñas con ellos. Era tan sencillo en los viejos tiempos, cuando aún estaba en la universidad (la primera universidad) y contaba con la bendición de las largas vacaciones tanto en verano como en invierno.
Aquí estoy acostumbrada a estar sola, sin primos de mi edad con quien convivir, con quienes salir o pasarse la noche jugando baraja, bueno, rummy, que se ha convertido en el juego familiar. Pero en Guadalajara soy una más entre muchos, en la parte baja de la escalera de los grandes, mi hermano es de la generación de los primos pequeños.
Hoy que platicaba de ello con Eréndira me di cuenta de lo mucho que a veces me hacen falta. De cómo extraño esas salidas al billar (soy pésima), al boliche, al cine en días festivos... Extraño "ver" televisión con mis primas, que son incapaces de mantener un canal por más de 10 minutos, de platicar con mi tía mientras ella, como toda la vida, está pegada al lavadero, de ir caminando hasta 3 veces al día a San Juan Bosco (el mercado que queda como a 7 cuadras de la casa), de las noches de Rummy, de las carnes asadas en el patio de casa de los abuelos, ir a comer flautas a "El Tigre Hambriento", los paseos al lago de Chapala, la visita a la Vírgen de Zapopan, las tardes recorriendo el centro ....
Aún recuerdo el verano que pasé allá, 5 semanas maravillosas. Mi hermanito, por teléfono, presumiendo que en casa tenían puesto el aire acondicionado y yo replicando que dormía con cobija en pleno julio. Pero qué sencillo era todo cuando se tienen 16 años. Esa vez no fueron los grandes paseos, ni las fiestas cada fin de semana, fue sencillamente la convivencia familiar, el día a día que por vivir en otra ciudad no había podido disfrutar junto a mi familia.
Cuando era niña iba mucho a Guadalajara, casi cada año. Andan por ahí las fotos de las visitas a los parques de atracciones, al zoológico... los Sustaita, El Pollo, Liliana y yo, siempre; muchos años después también con mi hermano, y claro, más primos. Recuerdo las fotos en cuanto lugar a mi madre se lo ocurriera sacar la cámara y el indudable "¿me río, tío?" que le decía a Don Chava, y con el que aún me hacen burla los Rivera.
Extraño las Navidades con posadas, el rezo, los abrazos, el intercambio entre todos, la reunión hasta casi amanecer, las gelatinas de leche que El Pollo y yo tardábamos hooooooras en pintar pero que se terminaban en un ratito.
Alguna vez se planteó la posibilidad de mudarnos para allá, que a fin de cuentas quedó en mera propuesta. Sin embago estoy convencida de que todo ocurre por algo. Y sé que, cuando menos, cada vez que voy veo a todos con gusto, convivimos agradablemente, me entero de los miles de problemas que hay entre todos pero puedo mantenerme al margen. Soy feliz con ellos, me siento parte de ellos, y los mantendo en la mente con la mejor imagen que se puede tener.
Y al volver a mi realidad, a la cercanía del Golfo de México, al no tener familia cerca vuelvo a mis amigos, a los lazos cercanos que he construido a lo largo del tiempo, a otras gentes que me aceptan y me quieren. A personas maravillosas. Y eso, también es una bendición.