domingo, septiembre 07, 2008

Silencio


Algunas veces el silencio hacia el interior es necesario.


Hay procesos que necesitan que alguien externo nos muestre su punto de vista, nos ayude a descubrir nuevas aristas, nos acompañe durante un tramo. Otras ocasiones, sólo podemos ir de la mano con nosotros mismos, adentrarnos en el silencio interior y abrirnos a la comprensión. Y no siempre es fácil.


Me pasó que una palabra logró definirlo todo. Y al tiempo que dio sentido, dolió. Saber y aceptar no es lo mismo. Entender y sentir tampoco. Esa discrepancia es lo que pone el dedo en la llaga. Y aunque tal afirmación llega de la mano de la comprension, del cariño, de la compañía... obliga a darle a las cosas una perspectiva distinta. A re/definir ciertos hechos, a re/conceptualizar las ideas, a re/descubrir conexiones. Sencillamente a ver las cosas, los recuerdos y la vida desde un ángulo nuevo, porque se ensamblan las piezas del rompecabezas, porque se delinea la imagen. Porque descubro que, por más que lo hubiese intentado, jamás habría logrado escapar. No estaba en mis manos.


Y junto a todo esto, el agradecimiento por lo que no fue. Descubrir que, después de todo, las murallas levantadas cumplieron con su cometido. La isla desierta en medio del océano aún me pertenece. La sensación de protección se renueva.


Por otro lado, una historia que me ha sido compartida a fragmentos. Pedacitos de alma que han puesto en mis manos. Descubrir el sufrimiento de aquellos a los que se quiere. Abrir los ojos a una realidad dura e hiriente. Comprender que no puedo ir más allá de cierto límite, aunque quisiera.


Mi eterna búsqueda del silencio, esta vez como herramienta, un intentar acomodar cada pieza en el lugar preciso, de dar un sentido a todo, de lograr comprender cada palabra, cada experiencia y cada sentimiento. Lograr dar tres pasos atrás para ver la situación en su conjunto, con otra perspectiva.


Brindar desde el silencio la compañía y el entendimiento que quizá las palabras no alcancen a abarcar completamente. Romper el tiempo y la distancia para sujetar una mano, secar una lágrima. Extenderme más allá de mí misma y otorgar ese abrazo largo, fuerte y cálido que hace falta.


Por eso, hoy busco en mi interior ese contacto conmigo misma, lejos del ruido y de las palabras.


Sólo en el silencio encontraré el equilibrio, la coherencia conmigo misma y con los demás. Sólo en silencio lograré entregar lo que haga falta. Y también, ¿por qué no?, dar un nuevo sentido a las experiencias, aprender, crecer, madurar, convertirme en un mejor ser humano.


El silencio como posibilidad, como herramienta, como fin en sí mismo. Me entrego por un tiempo a él.



viernes, agosto 29, 2008

Carta para ti

Querida amiga:

Hay situaciones y momentos que no siempre se dejan poner por escrito, pero quisiera intentarlo, quiero contarte...


¿Por dónde iniciar? Tal vez así:

Un cuento con imágenes que por fin se deja abrir, el reflejo que descubres en esas palabras, un mail en letras rosas, aquel mensaje que te respondí línea por línea.
La certeza de los procesos de cambio, del descubrimiento de uno mismo, de la evolución, de la búsqueda de la felicidad...
Una amistad que adquiere profundidad, los diálogos ininterrumpidos, la sensación de que vivir a medio continente de distancia no es obstáculo para la compañía...

El lunes, esa fuerte sensación de que TENIA QUE checar mi correo. Aquel pensarte toda la tarde mientras no había conexión. El presentimiento. Descubrir después que, justo en ese rato en que más sentía la urgencia de entrar a mi cuenta, tú me escribías.

Tu mail... no era un mail, no era una parte de tu historia; eras tú misma, real y palpable a través de las palabras. Era tu alma que se asomaba entre las letras. ¿Es acaso posible responder adecuadamente a algo así? Un poco más de tres horas invertidas en intentarlo, sin la certeza de estar lográndolo.

Dos días sin saber de ti. Un constante preguntarme por qué no me había ocupado de saber dónde localizarte, además de en tu correo. Desear llamarte, aunque sólo fuera para decir "estoy cerca y cuentas conmigo". La certeza de que, aunque lo que me platicabas no es reciente, algunas situaciones dejan huellas que lastiman.

Y por fin, el jueves en la tarde, tu respuesta. La inmediata sonrisa en mis labios. Descubrir en tus palabras que escribirte había sido la opción correcta. Nuestra breve conversación mientras esperaba que llegaran por mí...
Tu archivo sobre el silencio y la sacudida a mi alma.

La frase que me tocó profundamente: "En silencio con un amigo se descubren maravillosas conversaciones que la palabra sería incapaz de verbalizar".
El recuerdo de aquella amistad que inició sin palabras, de ese viejo poema, de la profundidad que puede contener un mail en blanco...
Revivir la sensación de que sólo un mensaje así sería capaz de responder adecuadamente a tu correo del lunes. Emplear, contrariamente a lo esperado, las palabras para hacértelo saber.

Y por supuesto, la eterna búsqueda de la coherencia. Aceptar los silencios como parte fundamental de mí misma. Reconocer cuánto quisiera compartirlos contigo, que pudieras acceder a través de ellos a aspectos de mí que aún no conoces. Silencios que nos lleven a la comprensión, la compañía, el descubrimiento... El silencio como herramienta, como posibilidad, como finalidad en sí mismo.

Y sin enredarme más en las palabras, me detengo aquí, viviendo lo que me enseñas con tu mensaje: "el silencio es el mayor grado de comunicación que podemos conseguir con un ser humano".
Léeme así, más allá de las palabras, y entenderás de qué hablo.

Gracias por todo.
Me quedo contigo, en silencio.
Pat

viernes, agosto 15, 2008

Now and forever, I'll remember all the promises still unbroken...

... and think about all the words between us, that never needed to be spoken.


Esa es parte de la letra de "Now and Forever", una de mis canciones preferidas de Carole King. Y quizá, el preámbulo justo para estas líneas.


Hubo una promesa: una canción para mi cumpleaños. La que yo quisiera. Había miles de opciones. La decisión fue sencilla. ESA canción, LA canción... sencillamente, MI canción. "You've got a friend".


La letra que yo hubiera deseado escribir. La que para mí, más que una canción, es una afirmación.


Además, esos detalles que terminan de dar sentido a las cosas: el gusto mutuo por las canciones de Carole King; el recuerdo del primer CD que le envié y el post en su blog que (con o sin el permiso de Bosquimano) consideré sólo para mí; la perfecta comprensión de la frase "a Tapestry voy cuando estoy tan bien, estoy tan mal o cuando necesito sentirme en casa"; once días escribiendo el borrador de una larga larga carta contándole entre otras cosas, por qué You've got a Friend es MI canción...


Siempre supe que las promesas serían verdaderas. Y valió la pena la espera. Porque la canción llegó ayer en el momento perfecto. Porque la emoción que desató perdura. Porque, quizá lo adivine aunque no se lo dije, me hizo llorar. Porque siempre es lindo recibir un regalo de cumpleaños aunque no sea tu cumpleaños. Porque, sencillamente, el gozo de compartir, rompe el tiempo y la distancia.


Fue en verdad especial: el teléfono, la pista de fondo, lo que me dice la letra, el significado de su amistad para mí y justo su voz interpretando esa canción... una combinación irrepetible, irremplazable.


Gracias Miss S(K)ing. Gracias Driana.


Fue un regalo maravilloso.


"And think about all the words between us, that never needed to be spoken"... Porque no tengo palabras suficientes, pero sé que sabes.


Happy B-day to me... again!!

miércoles, julio 30, 2008

Un buen fin de semana

Estar fuera de casa, ver otros rostros, respirar otro aire, ayuda a tener otra perspectiva de las cosas. Al menos a mí me funciona.



El fin de semana pasado fue una excelente experiencia. Un espacio de descanso, de diversión, de conocimiento, de abrirse al diálogo y al bálsamo de las palabras. Porque aunque a veces las palabras que se escuchan sean difíciles de digerir, ayudan al encuentro con uno mismo, al encuentro con el otro, al crecimiento. Y eso, finalmente, es lo que nos ayuda a evolucionar.


Cuando salió la propuesta de este viaje no imaginé todo lo que encerraría. Siempre he creído que hay momentos y situaciones que marcan la vida de las personas. Este fin de semana fue de esos. Si bien yo suponía que esos días hablaríamos mucho, jamás imaginé la profundidad de estas conversaciones.


Y es curioso cómo todo se va dando de manera perfecta. Originalmente sólo íbamos Patty y yo, luego se extendió la invitación a alguien más, pero finalmente terminamos yendo sólo nosotras dos. Y fue lo mejor. Pues quizá, con la presencia de otra persona muchas de las cosas que compartimos no hubieran sido pronunciadas. Tal vez no nos habríamos abierto de la forma en que lo hicimos. El famoso "timing". Xilitla era sólo para Patty y para mí, al menos ese fin de semana.


Quisiera tener las palabras precisas que describan cada momento, pero no existen. Juli me dijo que para disfrutar de una cascada sólo valía la vista, las palabras no alcanzaban. Aquí es lo mismo. Sólo las sensaciones son capaces de contener todo el significado.


Tanto ella como yo necesitábamos el escape del día a día; cada una tenía sus motivos. La necesidad de reequilibrarnos, de encontrar cierta paz. Y esos dos días fueron de gran ayuda. Si bien cada momento compartido aportó algo valioso, para mí, en especial, el camino de regreso tiene gran importancia.



Recuerdo que, en uno de esos momentos de silencio entre ambas, pensaba en una de mis construcciones preferidas: El Coliseo Romano. En cómo se mantiene en pie a pesar de tantos años, a pesar de que se le han arrancado los soportes, de los huecos de su estructura. Y sé perfectamente que hay personas que son así. Que tienen esa misma entereza, que permanecen pese a las contrariedades, que se reedifican sobre sí mismas. Yo compartí el fin de semana con alguien así.


Gracias Patty, por un fin de semana innolvidable. Por cada palabra, por cada silencio, por las sonrisas y las lágrimas, por las enseñanzas y por todo aquello que no alcanza a ser expresado en palabras.

jueves, julio 17, 2008

Equilibrio




Muchas veces he pensado que la vida es un continuo intentar poner una balanza en equilibrio. Agregar a los platitos experiencias, amigos, amores, lágrimas, tiempo, aprendizajes, conocimientos, errores, luz, sonrisas, dudas, problemas, relaciones... o tal vez quitar algunas cosas de ahí.

Y al tiempo que hacemos esto, ser coherente con uno mismo.


No es tarea fácil, la vida nos va dando los elementos y nosotros decidimos qué hacer con ellos.


Y también hay que ver el ambiente, que tiene peso en lo que pasa a nuestro alrededor.


En esta semana, dos situaciones contrastantes: por un lado una visita inesperada que siempre es motivo de alegría, Andrea y Nadia. Por otro lado, saber que una amiga pasa por un momento difícil después de tomar una dura decisión. Porque las decisiones, aunque sean acertadas, a veces duelen. Y cuando la gente que queremos sufre, eso también nos duele a nosotras.

Y una posible nueva amistad que se insinúa, y que, curiosamente, parece iniciarse debido a que la otra persona atraviesa momentos de cambio, de reestructuración.


Poner y quitar, desbalancearse, sentir que nos vamos al fondo, salir a la superficie nuevamente, recibir algo inesperado que se convierte en bálsamo... intentar siempre equilibrar. Lograr cierta armonía. Creo que de eso se trata. No de un equilibrio perfecto, sino de intentar una y otra vez.


domingo, julio 13, 2008

Vacaciones

Al fin vacaciones. Bueno, está bien "vacaciones", así es más preciso, porque me he venido a casa cargada de documentación que tengo que manejar al regresar, una presentación que hacer para una junta y un curso que hay que preparar, que posiblemente, decida pasarme por el Arco del Triunfo.
Al menos puedo dormir hasta tarde. No tengo que lidiar con pequeñas fierecitas que quieren atención al mismo tiempo. Dejo de ver a algunas personas, lo cual es un verdadero alivio. No ando a la carrera con planeaciones, con entregas, con exámenes... Ah, y sobre todo, cuatro maravillosas semanas para descansar, está bien, está bien "descansar".
Llevo una encerrada por la lluvia, esperemos que Tláloc ya se aplaque para salir con los amigos, para una partidita de dominó, para una visita a la playa, para lo que sea que puede lograr que estos días de asueto merezcan el título de vacaciones.