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domingo, abril 14, 2013

Se nos ha muerto Chiara

Este no es un blog literario, ni pretendo que lo sea.
Pero hoy voy a comentar un poco sobre el libro que acabo de terminar de leer, "Vaticano 2035" de Monseñor Pietro De Paoli (seudónimo de un importante personaje de la curia).
 
"Vaticano 2035" relata la vida de Guiseppe Lombardi, quien llegará a ser conocido como el Papa Tomás I.  Durante el año mencionado, 2035, Tomás ocupará la silla de Pedro.
 
El argumento de la historia gira en torno a la vida y los tiempos de esa época: conspiraciones vaticanas, duelo entre sectores reformistas y conservadores, fundamentalismo religioso, celibato del clero, papel de la mujer en la Iglesia y unión de las Iglesias cristianas por un lado, y por el otro, pandemias, nuevo orden mundial, paz en Oriente Próximo.  Son razones que pueden hacer peligrar la vida de un pontífice revolucionario decidido a romper con tradiciones seculares (transcribo de la contraportada).
 
Simplemente diré que es una magnífica historia y que aquellos que disfruten de leer contenidos religiosos o políticos, la encontrarán interesante.
 
"Vaticano 2035" es una novela polémica, donde la visión de sus protagonistas los lleva a enfrentar los grandes retos que tiene la iglesia como institución: la disminución de la feligresía, la sexualidad, la homosexualidad, la ordenación de sacerdotes casados, la valorización del papel de la mujer en la sociedad y la iglesia, etc.
 
Hace un tiempo me asumí no creyente y abandoné las (pocas) prácticas religiosas en las que participaba de forma ocasional.  La iglesia me parecía el casco abandonado de un barco, que no va a ninguna parte. Una (mi) realidad, semejante a la que refleja en algunas páginas este libro.
 
Pero lo mejor de la novela, es que es una historia muy humana.  Es una historia que te mueve, que toca los sentimientos, que te arranca lágrimas.
 
Copio un fragmento del libro, de donde tomo el título de esta entrada.
 
SIMON CERVIN: Me llamó Morro.  Recuerdo que dijo aquella extraña frase, "Se nos ha muerto Chiara", como si aquella joven fuera una parte de nosotros.  Y yo, que la había visto tres veces, solo tres veces, en total unas cuantas horas, sentí, te juro que sentí que "se nos" había muerto.  Como lo sientes por uno de tus propios hijos... Algo se apaga en tu interior"
 
Chiara Sassetta, después Chiara Lombardi, es la esposa de Giuseppe.  Este hombre, casado y con dos hijas pequeñas, es ordenado diácono unos meses antes de la muerte de su mujer y seguirá su carrera eclesiástica hasta alcanzar el peldaño más alto de la jerarquía católica. 
 
Giuseppe, como Tomás I, enfrenta el mundo, enfrenta la tradición, promueve reformas, se reconoce humano, vive, vibra.  Un personaje como el que se necesitaría ahora frente a esta institución religiosa.
 
Se nos ha muerto Chiara.  Se nos ha muerto Giuseppe.  Ojalá también muera la iglesia tal como está en estos días, decrépita, acartonada, rígida. Ojalá, para aquellos que creen en ella, renazca una institución renovada, abierta, integradora, tolerante, coherente, una iglesia que realmente promueva la paz, el amor y la unidad.
 
 
** Vaticano 2035, Monseñor Pietro De Paoli.  Editorial Grijalbo, 2006.
 

sábado, septiembre 08, 2012

Reconocimientos

Te soñé.
Conocía ese cabello, esa mirada, esa sonrisa, tus manos...
No era la primera vez que te encontraba.
Te reconocí.
Tú, el amor de vida.
Te ví y comprendí.
Desperté preguntándome si en el mundo real también existes.

lunes, junio 25, 2012

martes, julio 26, 2011

Yo soy

Podría decir muchas cosas respecto a este post, pero las reduciré a 3:
1.- Mi blog es una bitácora de viaje, y este post es una buena manera de dejar pistas para la memoria.
2.- Estoy en un momento de reinvención de mí misma;  esta soy ahora, mañana ¿quién lo sabe?
3.- La idea de este post me la robé del blog de Arlahé, así que gracias por la inspiración. 



Soy mujer.  Soy hija.  Soy tía consentidora.  Soy buena amiga.  Soy luna en cuarto menguante colgando en el firmamento.  Soy hada con alas verdes de mariposa.  Soy silencio.  Soy nostalgia.  Soy la niña de coletas y rizos rubios de hace unos años.  Soy palabras por emerger de la mina de un lápiz.  Soy fotografías en todos lados.  Soy sal.  Soy roca.  Soy viajera.  Soy juglar de tiempos antiguos.  Soy auténtica.  Soy mirada penetrante.  Soy carcajada.  Soy Buenos Aires.  Soy límite y estructura.  Soy Maharet.  Soy sirena.  Soy libros antiguos.  Soy hermana.  Soy juego.  Soy noche.  Soy una pulsera de oro en el tobillo izquierdo.  Soy cicatrices de batalla.  Soy pregunta, soy respuesta, soy afirmación.  Soy sendero que se extiende al horizonte.  Soy un alma vieja.  Soy mano cálida.  Soy hija de tres madres distintas.  Soy secretos.  Soy muy necia. Soy el asiento junto a la ventana de un avión.  Soy Rowan Mayfair.  Soy música.  Soy una larga conversación telefónica.  Soy muñecas en una vitrina.  Soy cada una de las mujeres que viven en mí.  Soy cuaderno en blanco.  Soy puertas cerradas.  Soy envíos por mensajería.  Soy una rosa azul.  Soy abrazo que da cobijo.  Soy piel que se renueva.  Soy luz.  Soy maestra.  Soy perfume de rosas.  Soy trigal mecido por el viento.  Soy coleccionista de momentos e historias.  Soy un caminante.  Soy alborotadora y escandalosa.  Soy cómplice y culpable.  Soy sorpresas.  Soy cada una de las historias de mi alma.  Soy un lago de aguas tranquilas pero profundas.  Soy espera.  Soy Prue Halliwell.  Soy una princesa, pero no de cuento de hadas.  Soy curiosa.  Soy tímida.  Soy tenaz.  Soy sinceridad.  Soy otoño.  Soy madrugadas eternas.  Soy admiración en un museo.  Soy balcón en noche estrellada. Soy fantasma algunas veces.  Soy María Magdalena.  Soy cabello en una trenza.  Soy imágenes.  Soy símbolos.  Soy la mala del cuento.  Soy confianza.  Soy arte.  Soy sueños en color sepia.  Soy Tauro con ascendente en Aries.  Soy un corazón que espera.  Soy ciudadana del mundo.  Soy evolución.  Soy psicóloga.  Soy El Coliseo.  Soy cámara fotográfica en mano.  Soy humor ácido.  Soy cello, oboe y piano.  Soy lluvia que se cuela en el alma.  Soy espejo.  Soy ventana abierta.  Soy razones.  Soy promesas que no se cumplieron.  Soy pintura embarrada en las manos.  Soy flores secas prensadas en un libro.  Soy montaña rusa.  Soy un beso en la frente.  Soy retos.  Soy una mente aguda.  Soy guerrera.  Soy fan de Mafalda. Soy decretos.  Soy un columpio en una plaza.  Soy idiomas que no conozco en este plano.  Soy creatividad.  Soy soluciones.  Soy azul, blanco y morado.  Soy triunfos.  Soy oído atento.  Soy abril y octubre.  Soy mensaje entre líneas.  Soy todas las fases de la luna. Soy fuente danzarina. Soy la dueña de la casa blanca que siempre he soñado.  Soy madre de los hijos de otras personas.  Soy Pilar Pazzi y la impronta que ha dejado en mí.  Soy números nones.  Soy coincidencias y causalidades. Soy Día de Gracias y San Valentín.  Soy todo lo que aún me falta por vivir.  Soy protectora.  Soy divertida.  Soy malhablada y peleonera.  Soy esa palabra que juega en mi mente y aún no sé pronunciar.  Soy posibilidades.  Soy cartas, sobres y timbres.  Soy confesiones.  Soy bromista.  Soy solemne.  Soy fiel a mí misma y a los que amo.  Soy esa que no se queda callada.  Soy un prado en Suecia.  Soy tango y trova.  Soy en la oscuridad tras el escenario de un teatro.  Soy cuentos y canciones.  Soy obsesiva.  Soy ciclos que terminan.  Soy eternidad.  Soy cariño a la distancia.  Soy un personaje de Murakami.  Soy una muñequita rusa.  Soy un rompecabezas.  Soy un libro en un idioma extraño.  Soy caídas.  Soy vitral.  Soy túnel oscuro con luz al fondo.  Soy contrastes.  Soy coherencia, o al menos a eso aspiro.  Soy re/descubrimiento del lenguaje.  Soy tres monedas en la Fontana.  Soy imperfección.  Soy el Sur.   Soy frío.  Soy mis errores y mis aciertos. Soy instantes sólo míos.  Soy alma desnuda.  Soy tatuajes en el alma.  Soy Ana Bolena.  Soy soledad y ausencias.  Soy incontables mensajes de correo.  Soy Monet e impresionismo.  Soy puentes nuevos y viejos.  Soy duelos.  Soy ese beso que nunca te di.  Soy polvo de estrellas.  Soy abismos.  Soy castillos y fortalezas.  Soy la música de Sabina y Streisand. Soy hereje.  Soy un reloj de arena.  Soy pistas para la memoria.  Soy lágrimas.  Soy un caracol con su casa a cuestas.  Soy susurros entregados a la luna.  Soy mis compañeros de viaje. Soy viento. Soy líneas discontinuas.  Soy Elizabeth.  Soy muchas cosas, situaciones y momentos.  Llegará el día en que sólo diga SOY y con eso baste.

sábado, julio 16, 2011

100 cosas acerca de mí

Paseando por al red me reencontré un blog que solía leer.
Me robé la idea de esta entrada de uno de sus post.
Más que nada, por ver si podía lograr escribir 100 cosas sobre mí.
Me tardé tres días en completarlas, pero aquí están.


1.       Me llamo Patricia Elizabeth.  Prefiero mi segundo nombre, pero muy pocas personas me dicen así.
2.       Mi color favorito es el azul.  No me gustan el rosa y el rojo.
3.       Soy un ser muy poco usual.  Tiendo a ir contra corriente.
4.       Aborrezco la falsedad y la injusticia,  la mediocridad me parece el peor pecado en que puede incurrir un ser humano que se precie de ser tal.
5.       Adoro la música de Barbra Streisand, Carole King, Joaquín Sabina y Ana Belén.
6.       Les Luthier es mi mejor medicina en mis peores momentos.  “La gallina dijo Eureka” y “San Ictícola de los peces” me han regalado unas carcajadas divinas.
7.       Tengo un pie en la herejía y el otro en el ateísmo.  
8.       María Magdalena, aunque pueda parecer irónico, es mi obsesión. 
9.       Adoro leer.  Me gustan las novelas de terror, las biografías y la novela histórica.  Detesto las historias rosas que chorrean miel por todos lados y los libros de superación personal.  También leo muchas cosas de contenido religioso (en su mayoría material poco ortodoxo).
10.   No tengo un escritor favorito, pero Haruki Murakami y Anne Rice poseen un lugar especial en mi corazón  y mi biblioteca.
11.   Soy una fiel creyente del poder e influencia en la vida de una buena formación académica. 
12.   Soy maestra porque una maestra marcó mi vida.  Pilar es mi guía y mi modelo a seguir.  Aunque estamos en contacto, hace 20 años que no la veo y ya me hace falta abrazarla otra vez.
13.   Me molesta sobremanera que los adultos piensen que los niños son estúpidos.  Y me molesta aún más que los traten como tales o menosprecien sus capacidades.
14.   Creo en la reencarnación.  El espíritu tiene tanto que aprender, descubrir y desarrollar que una vida es insuficiente.
15.   Veo, siento y a veces escucho presencias de seres no materiales. 
16.   Soy incapaz de ver una película de corrido.  Si estoy en casa, pauso constantemente para ir a despejarme.  Obvio, casi  nunca voy al cine, sólo cuando realmente tengo muchas  ganas de ver alguna película.  Y aún así, me da por fastidiarle la existencia al vecino.
17.   Me gustan el poder y tener la razón.  Sin embargo, mi mayor logro laboral es no haber pasado sobre el bienestar de los demás para conservar un puesto.
18.   La muerte de mi amiga Julieta es prueba no superada.  Y lo seguirá siendo mientras no le encuentre sentido a ese sin sentido.
19.   A veces, aún me sorprendo a mí misma abriendo una cuenta a la que hace mucho tiempo nadie me escribe, con la esperanza de encontrar algún correo ahí.
20.   Me he enamorado dos veces.  En ambas ocasiones  de la persona equivocada.  Por una de ellas aún lloro ocasionalmente.
21.   Se me dan mal el desapego y olvidar.  Necesito seguir trabajando en ello. 
22.   He estado en psicoterapia dos veces.  Sin embargo, he aprendido más sobre mí misma en algunas conversaciones telefónicas y frente a una taza de café.
23.   Tengo amigas en muchas partes del mundo y hay días en que la distancia realmente me duele, aunque no lo diga.
24.   Mis ciclos de vida no son de 7 años, son de 6.  Ahora estoy pasando por uno de esos momento de reinvención de mí misma.
25.   Adoro viajar.  Soy ciudadana del mundo.  Es que, como me dijeron hace poco “tengo alma de gitana”.
26.   "Algo" me ata fuertemente a Suecia. 
27.   Compré vía internet los CDs de Helen Sjöholm, una cantante (justamente sueca) a la que no le entiendo ni media palabra, pero tiene una voz espectacular que me pone la piel chinita.
28.   Amo dormir, mi cama y mis almohadas… yo debería ser un oso hibernando.
29.   Odio como pocas cosas ir a comprarme ropa. 
30.   Tengo tres amigas con las que salgo a comer seguido y siempre las dejo elegir el menú porque piden cosas deliciosas.
31.   Soy muy intolerante con los fanáticos religiosos.
32.   Me ha costado infinidades perdonarme muchas cosas.
33.   Sé lo que es estar deprimida por más de tres años y ser funcional para enmascararlo. 
34.   Lidiar con gente tonta es superior a mí.
35.   Para mí, la amistad es un vínculo sagrado.
36.   Soy un ser nocturno.  Detesto las mañanas con toda mi alma y no soy ser humano antes de las 9:30am.
37.   Los días nublados, lluviosos y con viento son mis preferidos.
38.   Mezclar café y chocolate es peligroso, muy peligroso.  Me vuelvo el demonio de Tazmania.  Mis amigas me tienen prohibida esa combinación cuando estoy con ellas.
39.   Cuando no tengo retos pierdo interés en lo que esté haciendo con una facilidad pasmosa.
40.   Cuando fui a Roma me sentí como si siempre hubiera vivido ahí.  Pero cuando llegué a Buenos Aires supe lo que era sentirse más en casa que en mi propia casa.  A raíz de eso, mi alma vive en el Sur.
41.   Colecciono imágenes que me gustan de internet.
42.   En las historias, los villanos son siempre mis preferidos.
43.   Me fascinan las hadas.
44.   Soy muy dicharachera y tengo una amplia gama de “frases célebres”.
45.   He tenido viajes astrales donde me he encontrado con personas que son importantes para mí y están físicamente lejos.  Me gustaría aprender a hacerlos conscientemente.
46.   Colecciono muñecas, tengo más de una centena, aunque ya van varias veces que pienso en donarlas.
47.   Mi formación como docente la hice en una escuela pública.  Ahí comprendí  el porqué de la realidad educativa de mi país.  También aprendí más sobre lo que no debo hacer, que sobre lo que sí hay que hacer.
48.   La playa no es un lugar de paseo y diversión.  Para mí es un refugio.  El lugar para recuperar el equilibrio y reencontrarme conmigo misma.
49.   L’Air du Temps de Nina Ricci es el perfume que me define durante el día.  Must de Cartier es el de las fiestas y ocasiones especiales.
50.   Me enamoré de Antonio Banderas cuando hacía el papel de Armand, en Entrevista con el Vampiro.
51.   Volvería a París sólo para ir al Museo D’Orsay a ver las pinturas de Monet.
52.   Este año mi mejor regalo de cumpleaños llegó de Mexicali: “Elijo no hacer contigo. Sea. ;)”. 
53.   Soy casi vegetariana.  El pescado y los lácteos me hacen daño.  Y detesto comer pasta si está recocida.
54.   Cuando me pongo a hacer limpieza... me pongo a hacer limpieza.  Y me molesta  que la gente vaya detrás de mí recogiendo las cosas que tiro.
55.   Me encanta tomar fotografías pero no salir en ellas.
56.   Soy saludadora de pasillo y aparentemente conozco a muchas personas.  Sin embargo aquellos a quienes les doy el título de amigos son muy pocos.
57.   Mis alumnos del ciclo 2010-2011 fueron los más divertidos que he tenido hasta ahora.  Quique se robó mi corazón y no me lo devolvió.  
58.   Me sé casi todos los parlamentos de “La Sirenita”.
59.   Mi cuento favorito cuando era niña se llamaba “Nils Carlson, el enanito”.
60.   Escuchar “Memory” (del musical Cats) en la voz de Barbra Streisand  puede llevarme a las lágrimas si estoy muy sensible.
61.   Adoro armar rompecabezas, me da la sensación de que soy capaz de poner orden en el caos, aunque no siempre sea cierto.
62.   Nunca, por ningún motivo, abro regalos en público.
63.   Soy muy peleonera (jugando y en serio).
64.   No me hallo a mí misma si me veo sin lentes.
65.   Hay tres personas en el mundo que me leen con una facilidad impresionante: sea en mis palabras, en mis silencios, entre líneas o mis gestos.  Y lo valoro profundamente, porque me dicen lo que necesito escuchar aunque yo no quiera.
66.   Soy ordenada, constante y terriblemente perfeccionista.
67.   Cuando me enojo prefiero no hablar, porque sé encontrar el punto que más le duele al otro y dar justo ahí, fuerte.
68.   “Sueles estar presente y ser más real que muchas de las personas que comparten mi día a día” es una frase que le he dicho varias veces a una amiga a la que quiero profundamente y aún no he podido conocer en persona.
69.   Peces de ciudad, Inventario y Siete crisantemos, son de mis canciones siempre vigentes.  Casi un tatuaje en mi alma.
70.   Gracias a mi amiga Adriana he descubierto el perfecto significado del “timing”.
71.   Cuba es uno de los pocos lugares a los que nunca iría.
72.   Muero por conocer la Catedral de Chartres y la Fortaleza de Montségur.
73.   Mi sueño dorado es asistir a un concierto de Barbra Streisand, y si se puede en primera fila, mucho mejor!!!
74.   Javier, el hijo de mi amiga Mónica, es mi hijo perdido y encontrado (no precisamente en el templo, pero encontrado).
75.   Me cuesta mucho trabajo decidirme a iniciar las cosas, pero una vez en marcha no hay quien me pare.
76.   Me gusta usar las uñas largas, pero me choca arreglármelas.
77.   Me hubiera gustado tener talento como pintora.
78.   Me encantan los niños… pero no en mis vacaciones.  Soy una fiel creyente que Disney Word, parques con juegos mecánicos, los zoológicos, museos y demás atractivos turísticos deberían implantar un día por semana sin niños durante los periodos de asueto.
79.   No sé si sería capaz de vivir en pareja.
80.   Duermo con los pies hacia la cabecera de la cama.
81.   Muchas veces saber me ha salido muy caro, en muchos sentidos.
82.   La gran mayoría de mis amigas son 10, 15 o más años mayores que yo.
83.   Creo que todo llega a nosotros por una razón y en el momento justo, querámoslo o no.
84.   Mis flores favoritas son los botones de rosa blanca.
85.   Soy buenísima guardando secretos.
86.   Me encantaría estudiar restauración de arte.
87.   Soy tremendamente territorial.
88.   El abrazo de ciertas personas me hace sentir que “nada en el mundo puede hacerle daño a nadie”.  Ojalá fuera cierto.
89.  Estoy consciente de que es momento de ponerme en orden conmigo misma, interiormente.
90.   Adoro el sonido de la lluvia y la risa de los niños.
91.   El Concierto para Oboe de Alessandro Marcelo me parece una pieza hermosísima.
92.   Me encantaría ver el original de La Ultima Cena y de La Virgen de las Rocas.
93.   Lloré cuando cerró el Colegio donde estudié cuando era niña, pues me di cuenta de cuánto ha influido en mi vida la formación que ahí recibí.
94.   Mi amiga Adriana me ha dicho varias veces: "Somos humanos y vibramos".  Yo estoy empezando a vibrar otra vez.  
95.   Una frase que uso con mucha frecuencia es: Puedo vivir sin los detalles.  (¡¡Y es cierto!!)
96.   Me hubiera gustado tener el cabello lacio.
97.   Tengo muy muy muy muy buena memoria.  
98.   Amo el pastel de zanahoria.
99.   Ana Belén tiene la voz más increíble que he escuchado en vivo en un concierto.  
100.                       Si naufragara en una isla desierta, estos son los libros que quisiera tener conmigo: El Príncipe de las Mareas (Pat Conroy), La Hora de las Brujas (Anne Rice), 1Q84 (Haruki Murakami), La Verdadera Pasión de María Magdalena (Elizabeth Cunningham) y La Milla Verde (Stephen King).

martes, enero 26, 2010

Buenos Aires


Me equivoqué.
Pensé que iba de vacaciones.
No fue así.
En realidad, estuve en casa.
Y ahora que estoy de regreso, quiero volver.

lunes, marzo 23, 2009

Una frase leída por ahí

Brincando de blog en blog, a veces se tiene la fortuna de encontrar cosas interesantes.
Hoy leí esta frase, en la página de "El nombre que me nombra":

"Cualquiera lo podría haber hecho. ¿Fuiste vos? ¿o fui yo? Hoy mi puerta volvió a ser de acero. ¿A prueba de balas? Qué se yo!!! Te busco, detrás de cada mirada, de cada gesto, de cada palabra que me dirigís. Pero, por momentos me alejo... ¿perdí la confianza? Quisiera barajar y dar de nuevo"

No hago más comentarios. No hacen falta.

domingo, diciembre 21, 2008

Pistas a través de ti

Creo en las pistas, en las huellas, en aquellos indicios que nos pueden llevar de regreso para comprender porqué estamos donde estamos y qué nos ha llevado ahí.
Anoche volvieron recuerdos de otros tiempos, de otros cariños, de otros ayeres. Volvieron palabras, sensaciones, razones.
Ayer recordé quién soy, qué me ha marcado, qué no ha cambiado a pesar de los años.
A pesar del tiempo, a pesar del silencio, a pesar de la lejanía y la distancia, anoche te recuperé. Anoche, tú, quien me conoció mejor que yo misma, estuviste de nuevo junto a mí. Tus mensajes, tus palabras, el día a día a través de tus correos de años atrás. De antes de las pérdidas, de antes del dolor, antes de nuestra separación.
Y fue a través de ti que pude sentarme frente a mí misma nuevamente, fue así que comprendí que es momento del cambio, que si no es ahora no será nunca, aunque duela, o quizá, precisamente porque duele.
Te escribí pero no te lo conté, en realidad pensé que no me responderías, y hoy tu correo en mi cuenta. Tu llegada el martes. La promesa de que nos veremos, ¿será que ahora sí coincidamos?
No sé, no sé... creo que al tenerte en frente no sabría qué decirte. Pero quiero verte, quiero saberte, quiero darme cuenta si seguimos contando una con la otra o es momento de también a ti decirte adiós.
Ahora que es momento de transición, de cambio, de reflexión... quizá tu visita sea el comienzo del proceso.

lunes, diciembre 15, 2008

Momentos de...

Quisiera escribirme una carta a mí misma diciéndome que todo irá bien, que pronto me sentiré mejor, que las lágrimas se secarán... pero, ¿de qué serviría? No me lo creo, no ahora.
Después de todo, quizá sea aún tiempo de pensar, de ver para atrás, de asumir las ausencias, de aprender a despedirme, de permitirme llorar y con ello ir cerrando círculos que he dejado abiertos a lo largo del tiempo.
Tiempo de descubrirme a mí misma, de aprender a ver qué quiero, qué necesito, de empezar a andar en esa nueva línea.
Momento de abrir viejos recuerdos, de tirar lo que no sirve, de dejar lugar para las nuevas experiencias, para un mejor devenir.
Quizá ahora es tiempo de reconocer que no siempre puedo tener a la gente que quiero cerca, y que tampoco puedo estar siempre cerca de los que quiero. Aunque eso duela algunas veces. La distancia es a veces necesaria, provechosa.
Una oportunida de asumir que no soy omnipotente, que simplemente soy humana, que soy tan vulnerable como cualquiera y que eso me acerca a la gente. Momento de aprender que las lágrimas no me desharán, que esa sal irá cicatrizando mis heridas de una vez por todas.
Tiempo de vivir los duelos, las pequeñas rupturas, los cambios. Tiempo de despedidas. Tiempo de aprender que la historia no tiene que repetirse. Momento de enfrentar a los temores y darle a la gente la oportunidad de ser ella misma, de no meterla en modelos prefabricados que posiblemente sólo estén en mi cabeza.
Momento de asumir que no hay dioses sino humanos. Momento de dar valor a las necesidades y sentimientos de los que quiero.
Tiempo de dejar que las cosas fluyan, que ocurran sin intentar controlarlas. Tiempo de sentir, de ser, de disfrutar de las tristezas, de respetar mis propios procesos.
Tiempo de tantas cosas. Tiempo para mí, para ser yo, para crecer a través de tiempos difíciles.

lunes, diciembre 08, 2008

Pensar vs. Vivir

Me gusta pensar bien las cosas. Suelo dedicar mucho tiempo a este proceso. Quizá demasiado, aunque la palabra demasiado no sea muy de mi agrado.
Pero de repente, las situaciones de la vida me llevan a ver que no es bueno pensar tanto. No hablo de dejar de lado el análisis para siempre. No. Es otra cosa. Algo muy sencillo. Se trata, simplemente de vivir. De dar a cada cosa su justo lugar: a los pensamientos, a los sentimientos, a las experiencias, a las oportunidades, los deseos, los sueños, las posibilidades....
Creo que la cosa se trata de ir viviendo, no sobreviviendo. De aceptar. De reconocer. De asumir. De ser coherente. De abrirse a lo nuevo. De disfrutar. De sonreir. De amar. De ser feliz.
Hay momentos para hacer un alto para pensar. Y hay otros momentos para dejar de pensar y empezar a vivir. Este de es los últimos.

domingo, septiembre 07, 2008

Silencio


Algunas veces el silencio hacia el interior es necesario.


Hay procesos que necesitan que alguien externo nos muestre su punto de vista, nos ayude a descubrir nuevas aristas, nos acompañe durante un tramo. Otras ocasiones, sólo podemos ir de la mano con nosotros mismos, adentrarnos en el silencio interior y abrirnos a la comprensión. Y no siempre es fácil.


Me pasó que una palabra logró definirlo todo. Y al tiempo que dio sentido, dolió. Saber y aceptar no es lo mismo. Entender y sentir tampoco. Esa discrepancia es lo que pone el dedo en la llaga. Y aunque tal afirmación llega de la mano de la comprension, del cariño, de la compañía... obliga a darle a las cosas una perspectiva distinta. A re/definir ciertos hechos, a re/conceptualizar las ideas, a re/descubrir conexiones. Sencillamente a ver las cosas, los recuerdos y la vida desde un ángulo nuevo, porque se ensamblan las piezas del rompecabezas, porque se delinea la imagen. Porque descubro que, por más que lo hubiese intentado, jamás habría logrado escapar. No estaba en mis manos.


Y junto a todo esto, el agradecimiento por lo que no fue. Descubrir que, después de todo, las murallas levantadas cumplieron con su cometido. La isla desierta en medio del océano aún me pertenece. La sensación de protección se renueva.


Por otro lado, una historia que me ha sido compartida a fragmentos. Pedacitos de alma que han puesto en mis manos. Descubrir el sufrimiento de aquellos a los que se quiere. Abrir los ojos a una realidad dura e hiriente. Comprender que no puedo ir más allá de cierto límite, aunque quisiera.


Mi eterna búsqueda del silencio, esta vez como herramienta, un intentar acomodar cada pieza en el lugar preciso, de dar un sentido a todo, de lograr comprender cada palabra, cada experiencia y cada sentimiento. Lograr dar tres pasos atrás para ver la situación en su conjunto, con otra perspectiva.


Brindar desde el silencio la compañía y el entendimiento que quizá las palabras no alcancen a abarcar completamente. Romper el tiempo y la distancia para sujetar una mano, secar una lágrima. Extenderme más allá de mí misma y otorgar ese abrazo largo, fuerte y cálido que hace falta.


Por eso, hoy busco en mi interior ese contacto conmigo misma, lejos del ruido y de las palabras.


Sólo en el silencio encontraré el equilibrio, la coherencia conmigo misma y con los demás. Sólo en silencio lograré entregar lo que haga falta. Y también, ¿por qué no?, dar un nuevo sentido a las experiencias, aprender, crecer, madurar, convertirme en un mejor ser humano.


El silencio como posibilidad, como herramienta, como fin en sí mismo. Me entrego por un tiempo a él.