sábado, febrero 23, 2008

Ayer, hoy y siempre

Qué fortuna es que algunas cosas, a pesar del tiempo sigan siendo las mismas. Al menos, para mí, después de una semana de interrogantes, de respuestas y pequeños enfrentamientos conmigo misma, fue un alivio darme cuenta de la constancia de algunas situaciones.
Sí, lo sé, me paso de maldita algunas veces, con algunas personas, y no es pretexto pero cuando se te ofrecen como servidas en charola de plata, ¿quién desaprovecha la oportunidad? Al menos yo no.
Y resurgen las anécdotas de los tiempos de la universidad, de los maestros, lo que sigue igual... ¡Bendita cotidianeidad! Hay cosas que nunca cambian, que siguen dando cobijo, seguridad, continuidad. Y redescubrirlo fue bueno para mí.
El río fluye, pero sigue corriendo en su mismo cause, gracias a Dios.

miércoles, febrero 20, 2008

Timing

Es curioso cómo las cosas van encadenándose, a veces sin darse cuenta. Pero el "timing" suele ser sorprendente. "La naturaleza se abre camino" decía alguien en una película, yo podría asegurar que no sólo la naturaleza, sino las circunstancias, las palabras, las situaciones.

Resulta que el lunes coincidí con Driana en el messenger, y la conversación empezó a profundizar a tal punto que una llamada telefónica era indispensable. Hay momentos en que las palabras escritas no dan lo suficiente, pero sí un tono de voz, una pausa en una frase, la acentuación de aquella palabra en particular. Decidí cometer la "imprudencia" de marcarle y fue una conversación extensa, detallada, profunda, una de esas ocasiones que se hubieran disfrutado aún más con una taza de café de por medio (aunque las doce de la noche no parezca una buena hora para tomar café).

Algo que siempre me ha sorprendido es cómo todo se da en el momento justo. Después de meses de no coincidir para llamadas telefónicas, repentinamente, se acomodó el universo y pasamos casi dos horas compartiendo muchas cosas.

MariCarmen dice que no hay caSUalidades, sino caUSalidades... El caso es que las conexiones entre la gente tienen un poder tremendo. Muchas veces, cuando escribo estas líneas, las siento sólo para mí, pero en situaciones como las del lunes, cuando otro lee lo que posteo y se ve reflejado en ello... vamos, hay otras perspectivas. Aunque a veces todo se encamine al mismo paraje.

Driana tiene razón, hay momentos, conversaciones, situaciones que DEBEN SER COMPARTIDOS CON LAS AMIGAS. No hay vuelta de hoja. Cuando hablamos con los demás en cierto sentido nos estamos hablando a nosotros mismos, y al escucharnos (interna y verbalmente) vamos atando cabos, re/descubriendo(nos?), ampliando el campo de visión. Eso es enriquecedor. Lo mismo que escuchar a quien está frente a ti, que con lo que comparte te permite descubrir nuevos tesoros enterrados.

Ya lo he dicho antes, admiro la capacidad que Driana tiene para leerme entre líneas y para poner en palabras aquello que sin demasiada coherencia anda dando vueltas en mi interior. La gran mayoría de las veces no podría ser más acertada. Tal vez Driana no lo sepa, pero la comprensión de mí misma que a través de sus palabras he podido lograr, es una experiencia que no tenía desde hace mucho tiempo.

Esa noche dijimos ambas muchas cosas, muy importantes gran parte de ellas. Si hubiera de quedarme con una sola frase sería su "¿qué pasa?", con todo lo que la entonación transmitía. ¿Puede una frase ponerte a descubierto a la vez que te abriga? Seguro que sí, aquel repetido "¿Qué pasa, Pat?" tiene ese poder.

Porque después de todo, descubrí que sí pasa(ba) algo. Y todo tiene que ver con la mayor incoherencia: un momento justo en el instante inadecuado. No, pensándolo bien no fue así. Fue el momento justo en una situación inadecuada. Es increíble el poder que pueden tener las palabras, tanto las que se dicen como las que se callan. Y especialmente, la facilidad que tienen para remover recuerdos, conciencias, viejas cicatrices...

El universo conspira para que las cosa se den como y cuando deben ser. Tal vez después de todo aquel sábado, no era el momento adecuado para compartir ciertas historias, aunque exista la confianza, a pesar del deseo de ser honesta... A veces una puerta abierta, en realidad logra cerrar otras.

Driana y yo hablamos de las decisiones que hay que tomar a lo largo de la vida y de la influencia que llegan a tener esas opciones. Hablábamos, especialmente, de cómo elegimos mantener a ciertas personas a nuestro lado. Y eso, claro, me llevó a pensar en dos relaciones importantes de mi vida, ambas de años de duración. Una amiga que repentinamente "me robaron", y que cuando volvió nunca más supe quién era en realidad; el tiempo fue pasando y aunque los recuerdos son muchos, el día a día continuó distanciándonos.... de a poco a poco, casi sin darnos cuenta, tan al punto que a veces pienso que ella ni siquiera lo sabe. La otra, la amiga que me conocía mejor que yo misma, la que a pesar de la distancia estaba siempre a mi lado, la que repentinamente se encerró en un silencio abismal del que no ha salido, o al que yo no he sabido entrar, a la que me da miedo perder, a quien muchas veces siento que ya he perdido pero espero reencontrar algún día.

Como decía una de mis alumnitas, "pasa que" las cosas emocionales no me son fáciles de manejar. Y seguramente ese es el único conflicto. No lo que el otro piense, diga o haga, sino qué tanto permito yo que influya.
Y justo es aquí cuando, más claramente, entiendo lo que me dijo Eréndira. Porque claro, el martes que la ví le comenté sobre el fin de semana, brevemente, tal vez demasiado brevemente, pero sí lo suficiente para que me dijera: "Pero qué bueno, ¿no?". Y se refería a la importancia de atender esas áreas que a veces el día a día nos va haciendo dejar de lado, pero que son importantes. De dejarse llevar por el sentimiento y ser honesto con uno mismo, aceptar, comprender/nos, crecer. Re/descubrir la parte sensible, integrarla nuevamente, aprender que sentirse vulnerable no implica ser débil, y pese a todo ello, o precisamente, gracias a todo eso, las emociones, tan parte de uno mismo, son lo que nos conecta con los demás seres humanos.
Y vuelvo entonces al inicio de este post, a las caUSalidades. A cómo todo tiene su razón de ser. A descubrir que las respuestas siempre están dentro de uno mismo, pero que a veces las pistas para llegar hasta esas aseveraciones pueden venir de las personas a nuestro alrededor. A recordar que estamos en constante crecimiento y que, como la ciudad de Roma, puedo reedificarme a partir de mí misma, de las ruinas de lo que antes fue.
Como siempre, vuelvo a la importancia de la amistad, a los lazos con las amigas, al abrazo, al bálsamo de las palabras, a la protección del silencio. Y en esta ocasión, muy especialmente, a reconocer que a veces lo mejor que se puede hacer con la prudencia es mandarla a volar, saltar una que otra barrera y sencillamente ser coherente con uno mismo.

Gracias Driana, gracias Eréndira. Porque cada palabra, cada silencio, cada interrogación, cada mirada, cada coincidir, fue en el momento preciso.

domingo, febrero 17, 2008

Aquellos que se han ido

Desde ayer he estado pensando en esas personas que ya no están más en mi vida, aquellos que por una u otra razón se han marchado.
Mi mamá dice que soy una persona de temporadas, no son esas sus palabras precisas pero así es más claro. A veces creo que tiene razón.
Vacié para releer la cajita donde tengo guardadas numerosas tarjetas y notitas recibidas mucho tiempo atrás. Recuerdos de aquellos momentos compartidos con la gente que se quiere. Y no es que me asustara, pero sí se movió algo en mí al descubrir la cantidad de personas que ya no forman parte del día a día. Algunas que se fueron porque era lo mejor para ellas, otras de quienes yo misma decidí alejarme, unas más con las que no supe a ciencia cierta cómo fue que se agrandó la distancia.
Cada una de ellas fue importante en su momento, dejó algo en mí, me hizo crecer o aprender algo. Tal vez, simplemente, lo que no debía o quería ser. Pero a fin de cuentas, son parte mi historia.
¿A dónde habrán ido? ¿Qué será hoy de ellas? ¿Mi paso por su camino fue benéfico? No son respuestas que esté en mis manos responder.
No espero mantener junto a mí a todo mundo todo el tiempo. Sería imposible y poco adecuado, el descubrimiento, el crecimiento, los diversos puntos de vista van llevando a cada persona hacia ciertos parajes. Es sólo que hoy, pensé en cómo sería mi vida si algunos de ellos no se hubiesen marchado.
La verdad es que este fin de semana, no sé bien por qué, pero ha sido de remembranzas. En parte por la conversación de ayer con Eréndira, en parte porque sí (chulada de motivo, lo sé). Suerte y bendiciones a esos que no están. Abrazos y bendiciones a los que están a mi lado aún. Y que sepa aprovechar la presencia de cada uno de los que están junto a mí por si algún día han de marcharse.
Será que a veces hay que sincerarse con uno mismo, pese a todo, y aceptar las realidades, dejar de pelear con los fantasmas y asumir las ausencias. Crecer a pesar de todo, y quizá, por qué no, dejar salir alguna lágrima que ayude a recuperar el equilibrio.
Pensar en los viejos, actuales y futuros caminos. Volver sobre los pasos. Re/direccionarse.
Todo tiene sus motivos, creo en ello. Sólo que a veces, cierta mano, cierto abrazo, cierta palabra se echa de menos, más, mucho más de lo ordinario. Hoy es uno de esos días.

sábado, febrero 16, 2008

Guadalajara, Guadalajara...

Qué fácil es acostumbrarse a estar lejos, dejar morir las costumbres. Claro, soy yo la que me marcho, como siempre, a donde pertenezco. Y se quedan en su vida diaria aquellos a quienes quiero.
Hace 4 años que no voy a Guadalajara a ver a mi familia, y el doble de tiempo que no paso las fiestas Navideñas con ellos. Era tan sencillo en los viejos tiempos, cuando aún estaba en la universidad (la primera universidad) y contaba con la bendición de las largas vacaciones tanto en verano como en invierno.
Aquí estoy acostumbrada a estar sola, sin primos de mi edad con quien convivir, con quienes salir o pasarse la noche jugando baraja, bueno, rummy, que se ha convertido en el juego familiar. Pero en Guadalajara soy una más entre muchos, en la parte baja de la escalera de los grandes, mi hermano es de la generación de los primos pequeños.
Hoy que platicaba de ello con Eréndira me di cuenta de lo mucho que a veces me hacen falta. De cómo extraño esas salidas al billar (soy pésima), al boliche, al cine en días festivos... Extraño "ver" televisión con mis primas, que son incapaces de mantener un canal por más de 10 minutos, de platicar con mi tía mientras ella, como toda la vida, está pegada al lavadero, de ir caminando hasta 3 veces al día a San Juan Bosco (el mercado que queda como a 7 cuadras de la casa), de las noches de Rummy, de las carnes asadas en el patio de casa de los abuelos, ir a comer flautas a "El Tigre Hambriento", los paseos al lago de Chapala, la visita a la Vírgen de Zapopan, las tardes recorriendo el centro ....
Aún recuerdo el verano que pasé allá, 5 semanas maravillosas. Mi hermanito, por teléfono, presumiendo que en casa tenían puesto el aire acondicionado y yo replicando que dormía con cobija en pleno julio. Pero qué sencillo era todo cuando se tienen 16 años. Esa vez no fueron los grandes paseos, ni las fiestas cada fin de semana, fue sencillamente la convivencia familiar, el día a día que por vivir en otra ciudad no había podido disfrutar junto a mi familia.
Cuando era niña iba mucho a Guadalajara, casi cada año. Andan por ahí las fotos de las visitas a los parques de atracciones, al zoológico... los Sustaita, El Pollo, Liliana y yo, siempre; muchos años después también con mi hermano, y claro, más primos. Recuerdo las fotos en cuanto lugar a mi madre se lo ocurriera sacar la cámara y el indudable "¿me río, tío?" que le decía a Don Chava, y con el que aún me hacen burla los Rivera.
Extraño las Navidades con posadas, el rezo, los abrazos, el intercambio entre todos, la reunión hasta casi amanecer, las gelatinas de leche que El Pollo y yo tardábamos hooooooras en pintar pero que se terminaban en un ratito.
Alguna vez se planteó la posibilidad de mudarnos para allá, que a fin de cuentas quedó en mera propuesta. Sin embago estoy convencida de que todo ocurre por algo. Y sé que, cuando menos, cada vez que voy veo a todos con gusto, convivimos agradablemente, me entero de los miles de problemas que hay entre todos pero puedo mantenerme al margen. Soy feliz con ellos, me siento parte de ellos, y los mantendo en la mente con la mejor imagen que se puede tener.
Y al volver a mi realidad, a la cercanía del Golfo de México, al no tener familia cerca vuelvo a mis amigos, a los lazos cercanos que he construido a lo largo del tiempo, a otras gentes que me aceptan y me quieren. A personas maravillosas. Y eso, también es una bendición.

jueves, febrero 14, 2008

San Valentín




San Valentín y Thanksgiving Day son mis días festivos preferidos. Excelentes oportunidades para estar cerca de la gente que se quiere, de compartir, para sentir la calidez de los lazos que nos unen.


Creo que si le quitara lo comercial al 14 de febrero sería aún más espléndido. Aunque me gusta lo "oficial" porque, como dice Avelina, es un buen pretexto para abrazar a las personas que queremos.


Siempre he tenido la amistad en uno de los escalones más altos. Me gusta vivirla, sentirla y disfrutarla cada día, no sólo cuando todo mundo se acuerda de los "te quieros" y los "eres importante para mí".


Cuando no se tienen hermanos ni primos que se acomplen a nuestros intereses o estén cerca para compartir el día a día, llega la amistad como tabla salvadora en la tormenta. Al menos en mi caso. Sencillamente, cada uno es como es, y a mí me encanta sentirme unida a mis amigos.


El tiempo me ha hecho ver que así como yo cambio, las amistades también evolucionan. Y es importante ser flexible si queremos conservar los lazos que son importante en nuestras vidas. Lo más importante que yo he aprendido sobre la amistad es que no importa el tiempo ni la distancia si realmente se quiere a la otra persona. Varias de mis mejores amigas se han ido a vivir a otras ciudades o países, y aunque se extraña la cotidianeidad de los pequeños detalles, la esencia de nuestra amistad se mantiene y seguimos tan unidas como años atrás. He tenido también la bendición de amigos a los que no conozco aún personalmente, gente maravillosa a la que quiero profundamente, con quien comparto muchas experiencias y que están en mi día a día con la misma presencia y fuerza que los amigos que viven en esta ciudad.


No hay palabras que definan la amistad. Creo que no hacen falta.


Hoy quiero dar gracias a mis amigos por hacerme ser quien soy, por ser tan parte de mi vida, por quererme, aceptarme e incluso dar el primer paso por mí en los momentos más oscuros. Gracias por las sonrisas, por la mano tendida, por el corazón, por el silencio preciso, por la palabra oportuna. Gracias por ser el regalo más valioso que Dios me ha brindado. Gracias por tantas cosas que han hecho que los lazos que nos unen se afiancen y estrechen. Los llevo en mi corazón cada día de mi vida.


Lo mejor de nuestra vida es el corazón de quienes nos aman, y esa mano tendida que con su contacto, nos llega hasta el alma.



FELIZ DIA DE LA AMISTAD (Y QUE LO CELEBRES CADA DIA DEL AÑO)

sábado, febrero 09, 2008

Todos los caminos ...

Si me dieran una moneda por cada ocasión que la frase "Todos los caminos llevan a Roma" fue/es escrita o pronunciada, en muy poco tiempo sería millonaria.

No quiero entrar en clichés ni en lecciones de historia acerca de la importancia y trascendencia de la construcción de caminos en el Imperio Romano. Lo que me interesa realmente es el camino en sí.

Supongo que los constructores de hace dos milenios nunca se imaginaron que su trabajo sobreviviría tanto tiempo, que hoy, podríamos aún sentir bajo la suela del zapato la redondez de la piedra y andar los pasos que valorosos soldados y acomodados comerciantes transitaron con anterioridad.

Si bien un camino va, igual regresa a su origen. Diría una amiga mía, es de ida y vuelta.

A veces, los detalles del día a día son que los que me recuerdan que lo importante es andar el camino. Mis senderos de hoy fueron allanados por alguien que los recorrió antes, que quitó los escombros, que los preparó para mi paso. Y creo que a mí me toca continuar esa labor.

Hoy vi una foto de una calle, con flechas pintadas en el piso indicando un doble sentido. Y pensé que así precisamente es como funciona la vida, al menos mi vida.

No hace mucho me desperté pensando en una persona importante de mi pasado, alguien que dejó huella en mi interior y me llevó en gran medida, a ser hoy la que soy. Supongo que ella jamás comprenderá lo que hizo en/por mí. Así como quizá yo jamás entenderé lo que puedo dejar sin darme en cuenta en otros.

Pienso en los caminos romanos como la manera perfecta de mostrar esta faceta. Alguien lo hizo para sí, pero terminó sirviendo para muchos más. El camino siguió haciéndose presente, acortando distancias, acercando a las personas. Siendo, quizá más de lo que se planteó en un primer momento.
Tal vez yo no sea sino una piedra más en un largo sendero, pero creo en la importancia de estar ahí. Sé que esa pertenencia tiene un propósito. Sólo aspiro a que el resultado sea provechoso.
Y espero que, así como todos los caminos que llevan a Roma, el camino del que soy parte, se mantenga a través del tiempo.

Reflexiones

Acaba de llamar MariCarmen, y la verdad es que he disfrutado la conversación a más no poder. Cuando los amigos viven lejos, el teléfono es la mejor herramienta para estar cerca, porque a través de la voz, de lo que se dice y cómo se dice, es posible descubrir a las personas.

Entre todo lo que es posible decir en una conversación (amigos, amores, expectativas, la asamblea del Día de la bandera, el arte, la poesía, los estilos de vida, Dios....) salieron dos cuestiones que me hacen pensar.

MariCarmen me dijo: "Qué bueno es lo normal". Y aunque no me lo había planteado así, concuerdo totalmente. Qué bendición es el día a día, así como esperamos, las rutinas que dan seguridad, la gente que queremos junto a nosotros, la confianza de que con estirar la mano encontraremos lo que buscamos. Me encanta no ser famosa, poder salir a la calle y perderme entre la multitud sin que nadie se preocupe por el sitio al que voy o por lo que debo hacer; que maravilla sentarse en la banca de un parque y ver jugar a los niños, caminar por la orilla del mar dejando que las olas mojen mis pies, tomar un café con mis amigas mientras hablamos toda la tarde de cuanta cosa sea posible compartir... Eso es un verdadero regalo, lo cotidiano, lo que nos hace ser.

Recuerdo que una vez le dije a Avelina, quien vive en otro país desde hace mucho tiempo, "lo que más extraño son esas pequeñas cosas que ya no puedo hacer contigo y que daban continuidad a nuestra historia, lo del día a día".

Sin querer sonar a los múltiples mensajitos que circulan a gran escala por internet, me cuestiono cuánto dejamos pasar en un día normal, por anhelar lo excepcional. Alguien a quien conozco siempre decía que se sentía muy agradecido por su cama, porque tenía un lugar cómodo para dormir. ¿Cuántas veces me habré sentido agradecida por mi cama, o por una silla, por la mesa del comedor, por el agua caliente saliendo de la regadera...? Y sin embargo, son los milagros diarios de la cotidianeidad.

Volviendo a la conversación, comentábamos de los estilos de vida, de aquello que se está dispuesto a dar, a entregar. Y en un momento dado, ella hablaba de la vocación, de aquello que alguna vez hizo, pero que ahora ya no está segura de querer brindar. Le cuestioné entonces si la vocación se acaba. No encontramos respuesta satisfactoria.

Eso de la vocación se me hace un tema complicado. Supongo que hay más aspectos involucrados que el mero hecho de amar tanto algo que se esté dispuesto a darlo todo. Lo que sí creo es que los intereses y las pasiones cambian con el tiempo. ¿Implica eso un cambio de vocación o debo entonces entender que realmente no era vocación?

Vocación o no, he aprendido que no es bueno ir contra nosotros mismos. Me gusta pensar en ciclos, etapas. Tal vez no sea la respuesta. No se es siempre la misma persona, y conforme nos enriquecemos y aprendemos vamos valorando las cosas de diversas maneras, vamos mesurando (o ampliando, por qué no) nuestros apasionamientos, descartado opciones que ya no llenan nuestras expectativas, lo que era respuesta y certeza pierde su valor, aparecen caminos nuevos... ¿Debemos permanecer estáticos cuando el mundo gira y nos lleva a la renovación? No lo creo.

Y entonces, ¿la vocación? Supongo que hemos nacido para algo, ese gusto irá buscando la manera de hacerse presente, tal vez de diversa manera que en épocas anteriores. ¿Acaso tomará vacaciones una vocación? ¿Muere con el tiempo? Estoy abierta a las respuestas.

martes, febrero 05, 2008

Fe de "Ratas"

Lo que me encanta de leer es que con frecuencia me encuentro con algunas de esas frases que hubiese querido escribir yo, por la precisión con la que expresan lo que yo pienso o siento. Esta frase, es una de ellas.
La vida palpitaba por doquier a su alrededor, en el ruido, en
el color, en la sensacíón de que el tiempo corría atrás y adelante, pasado y
presente en uno solo. Lo pagano y lo cristiano estaban tan ligados que las
diferencias resultaban irrelevantes. (Thomas Gifford,
"Assassini").

lunes, febrero 04, 2008

Manitas

Hace un rato envié unas fotografías de mis alumnitos, de los que "abandoné" a mitad de ciclo escolar.
Había una foto de Adrianita, sentada en mis piernas, llorando porque alguien le hizo algo. La fragilidad de los enanos me mata.
Es una maravilla trabajar con ellos, gozarlos, reir juntos, secar lágrimas, aprender, sorprenderse, descubrir el mundo a través de sus ojos.... no hay nada igual a la mirada de un niño que se percata de algo que siempre ha estado ahí, pero que hasta ese momento había ignorado.
El tránsito del primer día de clases al final del ciclo es asombroso. Miles de veces me he preguntado en qué punto se da el milagro de la confianza, ese preciso instante en que los pequeños deciden que están seguros a tu lado y se entregan, totalmente.
No hay imagen que toque más mi interior que una manita infantil que se extiende hacia la de un adulto, aceptando su guía. No hay confianza mayor. No hay privilegio más grande. No existe una responsabilidad que lo sobrepase. Porque, siempre he sentido, que cuando un niño te da la mano, te entrega su vida por completo.
La foto de Adrianita me lo recordó, porque en la última piñata que compartimos fue a sentarse junto a mí, volvió a preguntarme cuándo volvería con ellos, y, a pesar de todo, aunque no regreso al salón, volvió a recargarse en mí y a ofrecerme su mano para ir por un helado.

sábado, febrero 02, 2008

Y sin embargo...


Esta es una de esas fotos que, se supone, no deberían existir. Pero a mí me encanta ir contra la corriente y logré introducir mi cámara fotográfica.

19 de octubre de 2007. Arena Monterrey. Dos Pájaros de un Tiro. Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat. Un conciertito DE LUJO.

Mientras escucho a Joaquín Sabina, su "Y sin embargo" (una de las canciones más aplaudidas de esa noche), empecé a recordar las poco más de dos horas y media de concierto, poco tiempo para dos maestros. Pagaría por estar ahí de nuevo.

La música de Sabina llegó a mi vida "formalmente" hace poco menos de dos años, y me encantan sus letras, esa manera de contar las cosas, de mostrar los diversos rincones del alma, de musicalizar poesía. Una de mis amigas dice de Sabina: "que tipo más lindo, más loco, más coherente con aquellos de crecer sin dejar de ser". Y yo coincido con ella.

Esa manía de antaño de escuchar estaciones de radio sin locutor... si algunas veces hubiera cambiado la sintonía, quizá Sabina hubiera llegado antes, porque hoy sé que, canciones que me encantaban son suyas. Aunque tal vez no, porque creo que a pesar de nuestros deseos, todo llega en el momento preciso. Y Joaquín Sabina lo hizo.

No podría precisar qué canción me gusta más, porque cada una tiene su encanto. Pero sí creo que hay canciones para cada momento y el retertorio de Sabina es lo suficientemente amplio para amoldarse a las variadas emociones de los humanos. ¡Qué delicia recorrer España escuchando el Cd "Esta boca es mía"!, por dar sólo un ejemplo.


Bueno, ahí dejo una foto no muy buena, de un concierto fabuloso. De una noche especial, en mi fecha favorita del año, aunque ese día no se festeje nada.

viernes, febrero 01, 2008

Rome y demás detalles


Driana me regaló "Rome" por Navidad, la temporada uno. Su envío fue el preámbulo de un día perfecto.

Regalos como ese son los que descubren detalles de las demás personas. A mí me hace pensar en lo cuidadosa que es ella y en el tiempo que dedica a planear un regalo. No es el paquete de películas, es el hecho de que elegiera algo que a mí me gustara. Y eso toca mi corazón.

El paquete incluía otros recuerditos de sus vacaciones, y una hermosísima tarjeta con una fecha que no publicaré, pero que nos pone a ambas una sonrisa. Esas barajas y el separador de libros, recién lo hablamos anoche, son una de esas conexiones entre nosotras, o quizá sería más preciso decir, un claro ejemplo de las acertadas intuiciones y lecturas entre líneas que tan bien hace Driana conmigo.

Pero sea lo que sea, lo que realmente importa es el cariño, la amistad, pensar en la otra persona e imaginar su rostro sonriente al recibir el envío.

Gracias, Driana, por cada uno de los detalles. Por recordarme que sabes quién soy. Algunas ocasiones, con mucha más precisión de lo habitual, tocas el punto exacto en el momento preciso. Esta fue una de esas ocasiones.

Todo comienza en Roma

Roma es la ciudad que se adueñó de mi corazón. Desde siempre me ha cautivado, cuando en las hojas de los libros me llevaba hasta sus lugares interesantes siendo apenas una niña, y aún más cuando puse el pie sobre sus calles.

Cierto, han estado antes los egipcios, los griegos, los babilonios.... pero para mí Roma es el inicio. La perseverancia cuesta, bien dicen que Roma no se construyó en un día, pero con el tiempo ¡qué imperio llegó a ser! Y Roma siempre será grandiosa. Con sus aciertos y sus errores, su brutalidad, su crecimiento, sus lazos con todos y su propia identidad. Cada cual anda sus caminos, cruza sus puentes. Los romanos, a través de los siglos y las huellas, habitan en mí.

La Roma de ayer y la Roma de hoy en una perfecta amalgama, el reedificamiento sobre sí misma... ¿cómo no amarla siendo tan parecida a mí?

Por eso, Roma es el inicio, siempre.